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Es una historia de mentiras... misterios y tabúes.

¿Qué Harías si un día te enteras que toda tu vida es una farsa... y que tus verdaderos orígenes no son tan humanos como pensabas?...


Frase de la semana

"La belleza puede ser motivo de desaliento, de profunda desolación, y así me sentí en su presencia"

Los ojos del Vampiro.

domingo, 30 de agosto de 2009

Primer encuentro



Desperté por un rayo de sol que me pegaba en los ojos, seria el único que había porque la mañana amaneció algo nublada y con mucha bruma. No tenía muchas ganas de levantarme, pero había mucho que hacer.
Me permití quedarme acostada media hora más, relajándome y meditando de todas las tareas a realizar. Miré a mí alrededor y ver las maletas armadas era deprimente.
Incliné el cuerpo hacía la mesa de luz y saqué el diario de mi abuela.
Lo sostuve entre mis manos, acariciaba el cuero que lo revestía, sobre todo me detuve en el símbolo marcado a fuego en la tapa, un circulo con un punto en el centro era algo raro. Lo aproxime a mi nariz para olerlo. Necesitaba de verdad conectarme con el libro. Respiré hondo y lo abrí. Me puse a leerlo, tenía q encontrar alguna frase, algún indicio, lo que sea que me lleve a saber algo de mi pasado. Pasaba las hojas poco legibles mirando con atención, necesitaba encontrar lo que sea. Pero todo lo q leía y veía era normal. Descripciones de rutinas diarias, salidas con amigos al pueblo, una pelea con su madre, escapadas de la casa. Todo muy normal para que no se hable de esas épocas en casa.
Coloqué el diario en su sitio y me levante. Fui al baño a darme una ducha, o por lo menos eso intente. El agua se calentaba mediante la caldera del comedor, y para variar no estaba encendido. Empezar el día así me ponía de pésimo humor, las cosas siempre eran complicadas para mí. Fui al dormitorio me puse la campera y salí a buscar un poco de leña para prender el fuego.
Por lo menos algo era positivo en ese lugar, con abrir la puerta me encontraba con hojas secas, ramas y troncos. Había tanta cantidad que no fue necesario alejarme más de diez metros de la casa para juntar la leña suficiente para ducharme.
Todo lo recolectado lo tire a un costado del leñero, fui a la cocina agarré los fósforos y armé los leños para prenderlos.
De chica Elba me llevó a los scout, no duré mucho tiempo, todos los sábados debía acudir a las reuniones. Creo que fue la única cosa que me impuso. A pesar que me gustaba la vida al aire libre, no fui más en cuanto mamá se entero que por practicar fuegos me quemé. Fue algo sin importancia pero para ella lo minino se volvía tragedia.
Esa mala experiencia hizo que nunca olvidara como preparar un fuego pirámide. Así que por suerte el mal rato de tener que demorar mi ducha, no duró más de quince minutos. Mientras aguardaba a que el agua se calentara fui al dormitorio a armar mi cama, y acomodar la ropa en el ropero.
Cuando termine de organizar el dormitorio pude darme el placer de tomar la tan ansiada ducha.
El agua salía caliente, dejé que corriera por mi cuerpo sin hacer ningún movimiento. Era tan relajante. Ya no recordaba cuanto hacia que no disfrutaba tanto un baño.
Mientras peinaba mi lacio cabello oía como mi estomago pedía a gritos alimentos, nuevamente un problema aparecía. No tenía nada en alacena, ni en la heladera. Tanto era así que no tuve la molestia siquiera de enchufarla. Tendría que bajar al pueblo a comprar algunas provisiones sin falta.

1 comentarios:

Virginia dijo...

Hola paso a saludar y a leer este nuevo capitulo...